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Wolfen (beast+/F, nc)
by Anonymous Author (Address withheld by request)
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Atacada por lobos, Susie piensa que morirá, pero no conocía el final de la historia.
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Era una mañana calurosa de verano y yo estaba tumbada boca arriba desnuda tomando el sol pronto antes de que el sol cayera a plomo sobre mí. Estaba en un área cercada. Mi marido y yo vivimos en la parte rural del Estado de Texas en un rancho enorme. A veces no vemos a nadie durante semanas a menos que vayamos a la ciudad a comprar suministros. Tenemos una enorme área de terreno rodeada de una valla, no tanto por guardar nuestra privacidad como parta evitar que los animales entren. En el misma está nuestra piscina. Siempre que hace demasidado calor vamos desnudos por nuestro patio pues de todos modos, no hay nadie por allí. Ya llevaba alrededor de media hora cuando oí unos ruidos raros y levanté un poco la cabeza para ver quién estaba por allí. No viendo a nadie, continué tomando el sol hasta que oí el ruido otra vez. Me di cuenta de que la puerta de la reja estaba abierta tal como yo la había dejado y pensé que sería mejor cerrarla antes de que un perro errabundo entrara por allí. Me levanté y caminé hacia la puerta rodeando la piscina cuando oi el ruido otra vez. Seguí caminando cuando me di de bruces con un enorme lobo que me miraba fijamente a los ojos. Asustada empecé a retroceder. El lobo sintió mi miedo y empezó a seguirme conforme yo iba retrocediendo. Estaba aterrorizada. Una mujer baja de alrededor de 1,5 metros de alto y unos 50 kilos no era rival para un animal salvaje. Estaba desnuda e indedensa. Miré hacia la casa y calculé que estaba al menos a unos 30 metros de ella, pero tenía que intentar llegar. Cometí un error: me di la vuelta y eché a correr a la máxima velocidad que mis débiles piernas me permitían. Tan pronto eché a correr, me di cuenta de que había tomado la opción incorrecta. El lobo me golpeó en la espalda con sus patas delanteras y caí al suelo. Aturdida, permanecí en el suelo mientras el animal daba vueltas a mi alrededor gruñendo y oliéndome.
Empecé a gatear hacia la casa y entonces él empezó a olisquear mis piernas en el sitio en que se juntan con mi culo.
Me quedé helada cuando gruñó y continuó lamiendo mi coño con su larga y áspera lengua. Grité llamando a Jerry mientras él continuaba chupeteándome. Recordé que Jerry estaba en el granero dando de comer a los animales y no podía oirme. Continué gritando mientras él seguía lamiendo los labios de mi coño. Me dí cuenta de que si me movía mucho y continuaba gritando podía cortarme en pedazos viva. Pensé que lo mejor era rendirme a la evidencia y abrí mis piernas para facilitarle la labor. Parecía que la actividad le gustaba pues estuvo unos minutos que me parecieron una eternidad.
De repente, aparecieron tres lobos más y se pusieron a mi espalda. Me di cuenta de que aquello, evidentemente, iba a durar más de 5 minutos. El lobo que me había estado lamiendo se puso enfrente de mi y empezó a gruñir diciendo que esta presa es mía y cuando quede satisfecho, os dejaré los restos a vosotros. Fue entonces cuando me di cuenta de su enorme polla. Había visto perros antes, pero esta polla no tenía comparación con ninguna. Los otros también querían saborear su presa y chupaban mi culo y mi coño. El lobo se fue hacia ellos y empezó a gruñirles con mucha fiereza. Empezaron a pelear. Vi mi oportunidad, me puse de rodillas y empecé a gatear lentamente hacia la casa. Esperaba que entretenidos como estaban no se darían cuenta de mi intento de fuga. Pero el lobo se percató, me adelantó y empezó a gruñirme. Me paré y me puse de rodillas ocultando mi cabeza con mis manos y brazos. Estaba tan blanca como una hoja de papel. Mi culo estaba en pompa y sentí de nuevo su lengua húmeda lamiendo mi coño. Él había ganado la pelea y venía a disfrutar de su recompensa. Yo era totalmente suya.
Primero metió su cabeza entre las piernas y después una de sus patas como diciendo: "Ábrelas de una puta vez." No tuve más remedio que hacer lo que me indicaba y lo hice con la única intención de salvar mi vida. Me montó por detrás y cubrió enteramente mi pequeño cuerpo con el suyo.
Era realmente un lobo enorme. Su cabeza sobrepasaba a la mía en un palmo aproximadamente. Sentí su peso sobre mi y su piel de la tripa sobre mi espalda. Pude sentir algo cálido y húmedo rozando mi culo y seguidamente su instrumento entrar en mi coño.
Lo único que podía hacer es elevar mi culo para que su enorme polla entrara con facilidad. De lo contrario me podía ocasionar lesiones internas. Grité al sentir su polla de más de 30 cms. entrar en mi vagina. Mi coño es pequeño y el lobo tenía problemas por introducirse en mi interior. Le tuve que ayudar con mi mano para conseguir que su polla entrara suavemente y poco a poco en mi coño. Una vez dentro todo fue más fácil pues mis jugos ayudaron a su penetración. También sus fluidos ayudaron en el proceso. Aún así sentí algo de dolor. Delante de mis ojos su enorme lengua despedía mucha saliva, que en parte me salpicaba la cara.
Empezó el mete-saca y pude sentir sus bolas golpeando mis piernas. Los labios de mi coños estaban distendidos al máximo. Por último, al adoptar yo una postura con el culo más en pompa, noté sus peludas y enormes bolas golpeando la entrada de mi coño. Pero de repente sentí crecer la bola que hay en la base de su polla. Estaba aterrorizada pues había escuchado historias horrorosas sobre este tema: que si tarda enorme rato en desinflarse, que si ha habido mujeres que han tenido que ir al hospital enganchadas a un perro porque no podían librarse del can, etc. Pero esta bola era grande y blanda, lo que hizo que sintiera placer. Finalmente se separó de mi y los otros tres lobos empezaron a gruñirse y amenazarse los unos a los otros, mientras que el lobo que me había follado se chupeteaba la polla y la dejaba limpia. Finalmente se debieron de poner de acuerdo de alguna misteriosa forma que no comprendí y uno de los lobos me montó. Su polla era de lejos bastante más pequeña que la del jefe de la manada. Aunque probablemente mi coño ya había dado de si lo suficiente como para albergar cualquier polla.
No recuerdo nada más. Cuando me desperté, estaba sola y echada encima del césped. Mire mi coño y aún salía algo de semen. Miré el resto de mi cuerpo y no vi ninguna herida importante, sólo algunos arañazos ocasionados por las patas delanteras de los lobos. Me levanté, cerré la puerta de la cerca, entré en la casa, me duché y me vestí.
Oí llegar a mi marido Jerry en la camioneta. Pensé si le iba a contar lo que pasó o no.
- Cuando venía hacia aquí vi una manada de lobos que venía de por aquí. ¿Los vistes?
Mi marido cuando salió de buena mañana me había visto que me iba desnuda a la piscina a tomar el sol.
- No. Estuve tomando el sol pero como tenía algo de sueño, me dormí.
- Menos mal que tenemos la zona cercada y tu eres muy precavida y siempre la cierras. Me asusté cuando ví los lobos venir de por aquí. Pensé que te podía haber pasado algo malo. Pero veo que estás bien. Aunque no creo que fueran unos perros peligrosos. Seguramente andaban buscando alguna perra para follásela.
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